La Agenda

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Número 18

Año: XVI

Jueves 17 de abril de 2014


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Pr. Carlos Gill: “Queremos crecer mucho, pero bien”

El hecho de que este Primer Concilio Ministerial de la Unión Argentina se realice en la Universidad Adventista del Plata, ha permitido a La Agenda recoger el pensar de destacados participantes acerca de los ejes temáticos que se abordaron en este contexto y sobre las actividades programadas para este año en curso. A continuación, compartimos las expresiones vertidas por el Pr. Carlos Gill, presidente de la UA.

Pr Carlos Gill

Cada año se afrontan desafíos. En esta instancia, más de 300 pastores y administradores fueron enfocados en dos tópicos: el discipulado y alcanzar los grandes centros urbanos. Además, debemos tener en cuenta el acompañamiento de la iglesia.

Pensar en estos dos grandes énfasis y decir por este año, creo que nos quedamos cortos. Porque el desafío del discipulado es algo permanente. Este es un relanzamiento con el fin de darle continuidad. Al hablar de grandes ciudades no queremos que quede como un hecho puntual. Este 2013 es el puntapié inicial para que la iglesia asuma con más fuerza su compromiso con este anhelo del corazón de Dios que es llegar a las grandes urbes. La iglesia va a seguir su liderazgo y, si este está comprometido con aquellos dos aspectos (discipulado y alcanzar las grandes ciudades) más allá de cualquier eslogan, la iglesia asumirá el compromiso de este caminar juntos. Es una secuencia, en donde los líderes debemos afianzarnos profundamente en la Palabra de Dios, buscar su voluntad (viendo todos los enfoques y dónde direccionar los esfuerzos); teniendo esto se debe compartir con la iglesia para que esta lo reciba y se contagie con este proceder. Esta dinámica de trabajo es simple, no tiene grandes secretos.

El Dr. Rodríguez puso de relieve la necesidad de ser uno mismo, de fortalecer la identidad guiados por el Espíritu Santo.

Reflexionando en sus palabras en el llamado a ser genuinos y, el Pr. Carlos Hein reforzaba esta idea apelando a ser para vivir, nos están diciendo con claridad que el primer gran paso es la comunión personal. Es lo esencial en el ministerio, de donde se proclama esto y, con más razón, debe ser donde se vive esto; el que vive la comunión como un asunto medular en su experiencia religiosa. ¿Quién hace esta obra? El Espíritu Santo. Él es quien puede hacer esto realidad en cada uno. Debemos abrirnos a la influencia del Espíritu Santo permanentemente, respondiendo al Señor inaugurando cada día ese espacio cotidiano para atender su voz, reflexionar en su palabra, dialogar con Él en oración. Esta es el aliento del alma, es la instancia donde permitimos al Espíritu que nos convenza, confronte, examine y eso sucede teniendo un contacto íntimo con la Palabra de Dios.

Este concilio tiene como lema “Santifícame, úsame Señor” que nos invita a ponernos delante de la presencia de Dios. No en el sentido místico, sino ponernos delante de su Palabra, quien nos examina, y a la luz de la cual nos examinamos (motivaciones, realidades, necesidades, etc.).

Un concilio como este tiene puesta ciertas metas para alcanzar. ¿Cuáles son?

Anhelamos que este concilio se constituya en un aposento alto, donde participemos con el mismo espíritu con el que los discípulos lo hicieron, humildes de corazón.

Ser reanimados, reavivados por la Palabra de Dios y salir motivados para cumplir con la misión. Suena simple. Suena obvio. Pero, no porque sea simple y obvio deja de ser relevante. Hay dos elementos que deben quedar claros en este encuentro: primero, el discipulado en nuestra misión. Queremos crecer mucho, pero bien. Traer discípulos al Maestro, esa es la misión y en torno a eso queremos trabajar; segundo, trabajo en las grandes ciudades. Estas, de alguna manera, están clamando por el mensaje que tenemos para compartirles. Debemos abordar estos conglomerados desde una perspectiva bíblica e inspirada con estrategias simples y sencillas. Esto no quiere decir que no tenemos presencia en estos lugares, hay obra establecida pero debemos llegar más allá de lo establecido. ¿Qué estrategias debemos poner en práctica? Este es el otro elemento que deseamos enfatizar. Por esta razón, el Concilio va a terminar en la ciudad de Rosario: en parejas misioneras, los pastores con los miembros de las iglesias locales. Visitaremos el corazón de la ciudad haciendo encuestas, entregando material, invitando a la gente a un proyecto evangelístico durante este año y el próximo. Ciertamente, se construirá un lugar de reuniones, pero también se va a trabajar con una estrategia distinta transformando los lugares de cultos que hoy contamos, en centros de influencia comunitaria.  Allí las instituciones médicas y educativas podrán colaborar en acercarse a la gente e impartirles el servicio profesional atendiendo también el interés espiritual.

¿Esto es el puntapié inicial de lo que será el proyecto Caleb a fines de marzo?

Este proyecto viene a sumarse a esta estrategia de convocar a los jóvenes, y a las iglesias a través de estos, para hacer una acción más definida, más concreta en relación con la evangelización, aprovechando el motivo de la Semana Santa. En este caso, la UAP estará participando con más de 800 jóvenes, sumándose a Buenos Aires donde, en la ciudad y desde  iglesias establecidas, se saldrá a la comunidad circundarte y a las personas que ya están relacionadas de alguna manera  con la iglesia, para convocarlos a estudiar la Biblia, dando un servicio que despierte la conciencia de la gente. Caleb viene a insertarse dentro de este programa general.

Ultima modificacion: 13 de Febrero de 2013

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