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Número 18

Año: XVI

Viernes 18 de abril de 2014


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Pr. Robert Costa: “Liderazgo es amar a Dios”

El hecho de que este Primer Concilio Ministerial de la Unión Argentina se realice en la Universidad Adventista del Plata, ha permitido a La Agenda recoger el pensar de destacados participantes acerca de los ejes temáticos que se abordaron en este contexto y sobre las actividades programadas para este año en curso. A continuación, compartimos las expresiones vertidas por el Pr. Robert Costa, director de Evangelismo de la AG.

Pr Robert Costa

¿Cómo se motiva a un líder?

Cuando hablamos de liderazgo y de autoridad, en realidad de lo que hablamos es acerca de la influencia. Una posición no te confiere autoridad. El asunto de las relaciones humanas es un camino de doble vía; si queremos ver el verdadero liderazgo, motivar a la gente, tenemos que seguir el ejemplo de Jesús. ¿Qué hizo Jesús? Cuando fue consultado acerca de este tema él no dijo mucho, se arremangó, comenzó a lavar los pies y a servir. En el servir está la grandeza. Es como una mecha que se enciende, cuando hay alguien que está haciendo el bien por los demás, eso es contagioso, ilumina. Cuando recorremos este camino muchos responderán “yo puedo hacer lo mismo”. El liderazgo, la motivación es algo que no apela a las masas, apela al corazón. La Biblia, que es el mensaje del corazón de Dios al corazón del ser humano, medita en conceptos básicos para ser una influencia positiva para los demás, en el diario vivir. La motivación viene de comprender primero el amor de Dios por nosotros, lo que nos llevará a repetir en nuestra vida aquello que es nuestro ejemplo: Cristo. Esto resultará en llevar a otros a una vida de servicio, de amor al prójimo, de amor a Dios. En esto se resume el evangelio.

¿Cómo surge y se forja el liderazgo?

Dios llama a las personas para servir. Esa es la palabra, servir. Ahora, esto es un arma de doble filo: Dios demanda mucho de los líderes, más de lo que solicita al pueblo; lo vemos en el caso de Moisés al desacatar una orden de Dios y golpear dos veces la roca, y no una como se le había ordenado. Cuando cursaba mis estudios en la Universidad de Andrews, recuerdo la lectura de un libro en donde presentaba las tres preguntas que una persona se hace frente a un líder ¿Podemos confiar en esta persona? ¿Sabe lo que hace? ¿Nos mantendrá unidos? En otras palabras, estas tres cuestiones van a recibir respuesta en forma rápida, siempre y cuando el líder se torne vulnerable, se haga uno con la gente y esté dispuesto a servir. Es un privilegio y una responsabilidad el recibir el llamado de Dios, debemos tomarlo con cautela porque esto no es una tarea humana, es algo que proviene de Dios. En el mundo hay ciertos escalafones pero, entre vosotros, dice Jesús, no será así, sino que el que quiera ser el mayor será el servidor de vuestros hermanos. El que más responsabilidad tiene, ante los ojos humanos, es el que más dispuesto a servir a su prójimo. Por lo tanto, es una posición de influencia, más que de autoridad para influir y motiva a transitar el buen camino. Te imaginas ¿qué pasaría si todo el mundo pensara en los demás en vez de uno mismo? Sería un mundo diferente, totalmente diferente. El evangelio prodigado por Jesús cambió el sistema de liderazgo en oposición a lo que vemos en el mundo hoy. Los principios que han de primar en el reino eterno debemos practicarlos aquí y eso marcará una gran diferencia. Amar aún a los que no nos aman, allí está el mensaje del Sermón del Monte (San Mateo 5) que no es más que la explicación de los diez mandamientos en detalle hasta las intenciones del corazón. Liderazgo, ¡que linda palabra! Es una demostración de que amamos al prójimo y a Dios.

El líder no está ajeno a los embates de las pruebas. ¿Cómo sostiene su identidad?

El liderazgo en los asuntos de Dios no está en la persona. Si entendemos correctamente el evangelio, Jesús es la cabeza de la iglesia y aquella debe estar unida al cuerpo. Entendiendo bien al apóstol Pablo, los miembros de ese cuerpo atienden a las órdenes de la cabeza. El Señor nos ha dado suficiente revelación en su Palabra para guiar al pueblo y ser el líder que motive y que dé un ejemplo de servicio, abnegación y altruismo. Allí está la grandeza y la fuerza en un mundo de egoísmo. Y esta será la tensión permanente hasta que venga Jesús.

El lema apela enfáticamente “Santifícame, úsame Señor”.

La santificación no es algo que yo produzco, soy un ser humano, polvo y pecador. Este don proviene de Dios. Úsame como tu instrumento, aquí está este barro, modélame Señor. Úsame como un recipiente que lleve agua de vida a otras personas. Es un lema muy motivador. Los planes de Dios para Israel era llevar luz a todo el mundo y sus planes no han cambiado para nosotros. Un lema como este, justo antes de cruzar el Jordán es muy apropiado para motivar a los colegas para que, a su vez, hagan lo propio con sus hermanos. Estamos a las puertas de la Venida de Cristo, hemos transitado mucho tiempo por este desierto, cuando la ciudad ya está lista. El Señor quiere hacer grandes cosas. Pero, para cumplir la misión algo sobrenatural debe ocurrir: el descenso del Espíritu Santo ya que, humanamente, es imposible concretar la tarea. A modo de ejemplo, ¿cómo es posible llegar con el evangelio a la India? El día que se termine la predicación en la India será cuando Jesús vuelva. Estuve allí hace poco y se hablan 1615 idiomas. Un pastor tenía 28 idiomas en su distrito. Hay desafíos inmensos y nosotros pensamos que los nuestros son los más grandes. En este momento, en otros lugares, hay personas viajando en la oscuridad a lagos o a pequeños arroyos, en bicicleta o a pie, evitando ser vistos por otras personas pues, de otra manera, acabarían con ellos pues está prohibido bautizarse o ser cristianos. Dios obra en el corazón y cuando la persona se decide, no hay nada que interfiera en su afán de hacer su pacto con el Señor. La obra del Espíritu Santo se ve y este don estamos buscando en este Concilio, para que el Señor nos use como canales de bendición para finalizar la obra encomendada por Él.

Un mensaje para quien pueda estar leyendo esta publicación.

Me viene a la mente lo que Elena de White, en su último Congreso, expresó a los obreros: “El Libro, el Libro, el Libro, os recomiendo este Libro” Cuanto más tiempo pasemos en contacto con la Biblia, con Dios, más efectivo y en armonía con su voluntad estaremos. Este Libro nos llevará a una vida de oración. Es la obra del Señor, nuestro manual, el GPS del cristiano, allí están todos los recursos. Vuelvo a decir, es simple: la Biblia, una vida de oración y el testimonio.

Ultima modificacion: 13 de Febrero de 2013

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