Resulta evidente que en su primera década de vida, el Colegio de Camarero no contó con una biblioteca propiamente dicha. Profesores y alumnos disponían de muy pocos libros. La Biblia y el Himnario fueron dos de los libros importantes que poseían los alumnos. Los profesores tenían libros en inglés, mencionándose Patriarcas y Profetas, de Elena G. de White, y libros sobre salud del Dr. Kellog. También tenían textos en castellano de aritmética y geografía. Los alumnos debían tomar notas en sus cuadernos.

No se cuenta con información exacta sobre la iniciación de la biblioteca del Colegio. En marzo de 1912 la Unión Sudamericana, órgano administrativo superior de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, resolvió que debía establecerse “una biblioteca” en el Colegio, es decir un lugar definido con un número permanente de libros. Con donaciones hechas por profesores, alumnos y amigos se formó una colección que en 1912 mereció llamarse “la biblioteca”. La misma funcionaba en un aula que también servía para clases. Tres o cuatro armarios con puertas vidriadas en la sala Nº 8 del edificio inaugurado en 1908 (hoy pabellón de música) constituían un desafío a la cultura y el saber en esta colina entrerriana.

En 1913 la administración de la Iglesia Adventista en el país destinó cuatrocientos pesos para la biblioteca y el laboratorio. En 1914 se estableció que todos los alumnos de catorce años o más debían pagar una matrícula de dos pesos y que el 50% de ese importe se destinaría a la biblioteca. Desde entonces, un porcentaje de la matrícula o un importe fijo se destinó para ese fin.

La biblioteca pasó a ser tal bajo la dirección del profesor E. Irving Mohr, quien la organizó en base a principios modernos y la dirigió por muchos años. El primer libro fue catalogado el 29 de abril de 1927. A partir de 1980 la biblioteca lleva su nombre.

A mediados de 1928 se terminó un nuevo edificio destinado a “ciencias” y la biblioteca ocupó una de sus aulas hasta 1937. A mediados de ese año, la biblioteca volvió al edificio donde nació, pero ahora ocupando también el salón de reuniones, de manera que toda la planta baja se destino exclusivamente para la biblioteca, con una confortable sala de lectura. Esto significó una considerable mejora.

La atención del Colegio volvió a centrarse en la biblioteca en 1947. Del 17 al 23 de agosto se celebró la Semana del Libro, durante la cual más de doscientos libros ingresaron por donación al patrimonio de la biblioteca.

En febrero de 1948 la capilla de los creyentes alemanes fue donada al Colegio a fin de servir como biblioteca, lo cual se concretó el 6 de junio de 1948.

Con el pasar de los años fue necesario otro traslado: esta vez, en 1967, pasó a ocupar el salón destinado a Museo, donde tuvo más espacio.

Pocos años después, 1a necesidad de más espacio se tornó imperiosa ante el énfasis que la administración del Colegio dio a la adquisición de libros, en razón de los cursos de nivel terciario que se estaban creando. Luego de la habilitación del gimnasio-auditorio, la biblioteca ocupó el antiguo salón de actos. Se refaccionó totalmente el edificio y se lo inauguró el 4 de agosto de 1974.

El caudal bibliográfico y el alumnado del Colegio fueron incrementándose con los años, en especial cuando éste se convierte en Universidad. En 1992 se toma la decisión de construir un nuevo edificio. A mediados de 1994 se comienzan las tareas de recaudación de donativos. En 1996, aunque no se contaba con todos los recursos, comienza la construcción del nuevo edificio. El jueves 14 de enero de 1998 comienza la mudanza de la biblioteca al nuevo edificio y el viernes 6 de febrero queda habilitada para su uso.

El actual edificio se conforma con tres plantas y un subsuelo totalizando una superficie cubierta de 2190 metros. Actualmente la biblioteca cuenta con mas de 75.000 volúmenes.